Sabemos que la penetración del TCA
depende de su modo de aplicación. Una aplicación con pincel resulta siempre más
ligera que una aplicación por medio de una compresa.
No se utilizará pincel en la
aplicación de Easy TCA al objeto de evitar una penetración demasiado superficial, pero
tampoco se aconseja utilizar una compresa pues, aparte del hecho de que embeber una
compresa supone gastar una cantidad excesiva de solución ácida, la compresa tiene un
potencial abrasivo que puede arrancar y arrastrar consigo algunas capas de corneocitos y,
de esta forma, hacer que la solución ácida penetre demasiado profundamente. Existiría
entonces un aumento del riesgo de efectos secundarios. Las esponjitas presentan los
mismos inconvenientes. Por todo ello recurriremos a la utilización de bastoncillos de
algodón. Existen de varias clases: los hay pequeños y grandes. Los grandes no
resultan perfectamente adecuados, consumen una alta cantidad de producto y su longitud no
permite la realización de gestos precisos. Los pequeños bastoncillos de algodón, como
los que habitualmente se utilizan para la higiene de las orejas, pueden estar realizados
en madera o en materiales plásticos.
La madera no es suficientemente
elástica ni resistente, y no permite una buena presión. El plástico, en cambio, sí
posee la elasticidad requerida, pero no la resistencia, por lo que finalmente se acabará
por tener que utilizar dos bastoncillos de algodón plásticos simultáneamente para
aplicar la solución Easy TCA.
Ciertos bastoncillos de algodón
plásticos son muy finos (por ejemplo, el modelo chino), y en este caso se haría
necesario utilizar tres a la vez para evitar su deformación durante la aplicación del
ácido.